El escándalo que sacudió a Roland Garros sumó un nuevo capítulo. Tras las explosivas declaraciones del tenista español Alejandro Davidovich Fokina luego de su eliminación ante Thiago Tirante, el argentino Mariano Puerta brindó una cruda entrevista en la que contó su versión sobre la ruptura profesional que protagonizaron en medio del torneo parisino.
En una extensa nota concedida al medio español Punto de Break, el finalista de Roland Garros en 2005 y reciente ex entrenador de Fokina detalló por qué decidió abandonar el equipo de Davidovich tras el encuentro de la primera ronda, en el que el español superó al bosnio Damir Dzumhur en cinco sets.
“Me gustaría empezar contando que llegué a París con el tanque de paciencia al límite. Todo el equipo lo sabía”, comenzó Puerta. Y profundizó sobre el desgaste acumulado durante su ciclo junto al 23° del ranking ATP. “Después de seis meses con él, la realidad es que Alex seguía sin mostrar mejoras en un área donde todo el equipo, de manera unánime, le habíamos pedido que empezara a trabajar. Me refiero al departamento mental y emocional”.
La ruptura entre ambos tomó estado público luego de que Davidovich revelara en conferencia de prensa que su entrenador se había ido “sin decir nada”, e incluso criticó públicamente su comportamiento. “Me falló como persona”, aseguró luego de su derrota con Tirante. Tras el regreso a su casa en Miami, Puerta decidió responderle.
“Alex es un jugador muy intenso, muy emocional. Muchas veces puede tener reacciones un poco fuera de lugar, quizá rozando la falta de respeto”, explicó el argentino, quien aseguró que hubo episodios reiterados que provocaron un desgaste en él.
Según relató, el quiebre definitivo ocurrió durante el triunfo del español ante Dzumhur. Allí, en pleno partido, Davidovich habría tenido una reacción que impactó al entrenador. “En un momento donde intenté animarlo para que no perdiera el foco, Alex se dio vuelta con una cara que parecía que me iba a asesinar. Me dijo: ‘¿Es que no ves que estoy cansado y no me puedo mover? ¡No me vuelvas a decir nada más!’”, evocó Puerta.
El argentino aseguró que ese episodio fue el detonante de la ruptura. “Estas cosas se van acumulando, hasta que llega un día donde la cuerda se rompe. Ese día yo lo pasé muy mal, hablo ya de un tema de salud”, aseguró.

Puerta reveló que comenzó a sufrir síntomas físicos producto del estrés. “Le dije a su manager: ‘Hoy es mi último día, me siento mal, tengo taquicardias’. No sé si fue por el sol, la presión o la mala sangre que me hizo lo que había pasado, pero me encontré vacío”.
El argentino contó que esa misma noche le envió a Davidovich un extenso mensaje en el que le explicó los motivos de su decisión de alejarse y le manifestó, además, preocupación por su carrera y su bienestar emocional. También mencionó que en ese mismo texto le pidió al jugador conversar cara a cara.
“Había una parcela evidente que necesitaba mejorar, pero yo no estaba logrando ese cambio en él. Y por otro lado, yo me estaba empezando a sentir mal de salud. Le tomé mucho cariño a este chico, pero no quería terminar enfermándome”, afirmó.
Sin embargo, el ex número 9 del mundo aseguró que nunca ocurrió la charla que esperaba tener con el español. Según su relato, a la mañana siguiente una persona del entorno del jugador le comunicó que debía buscarse su propio pasaje y abandonar París.
“Me llama una persona de su equipo y me dice: “Alex me manda decirte que te ocupes de tu billete de avión, que lo busques tú mismo y te lo pagues. Te puedes ir a Miami’. Me quedé congelado. Dos horas después reaccioné, lo bloqueé del teléfono, bloqueé también a la esposa, me armé la maleta, check out del hotel y hasta luego. Por cierto, ese mismo mensaje que le mandé a él, minutos después también se lo envié a todos los integrantes del equipo, para que supieran lo que yo le había mandado a Alex. Tengo la respuesta de cada uno de ellos: todos me felicitaron”, relató el coach.
Ya en el avión, Puerta subió una historia a Instagram en la que aludió al incidente con Davidovich. “No hay entrenadores con la mitad de huevos que yo. De vuelta a Miami”, publicó. “Lo puse porque pienso que hice algo que no muchos están dispuestos a hacer estos días. Algo que me diferencia de otros es que yo, con tal de hacer lo correcto, estoy dispuesto a perder mi trabajo. Hay valores que para mí son innegociables. No se puede mirar para otro lado con determinadas cosas”, sostuvo.
En otro tramo de la entrevista, el argentino aclaró que todavía siente cariño por Davidovich. “Es un grandísimo chico y tiene un físico tremendo. Si algún día mejora esa faceta mental va a ser muy difícil pararlo. Se va a cansar de ganar torneos”, dijo.
“No entiendo qué le pasó durante esa conferencia, no entiendo por qué reaccionó así”, remarcó Puerta, y agregó: “A mi mamá le generó una reacción alérgica escuchar a Alex decir que yo no era una buena persona. Con él fui excelente”.
Puerta, que hoy tiene 47 años, alcanzó a ser el 9° tenista del ranking ATP en el 2005 y alzó tres copas en su carrera profesional con Palermo (1998), Bogotá (2000) y Casablanca (2005). Aunque su pico deportivo se dio con la final de Roland Garros 2005, donde fue derrotado por Nadal. “La gente que le conozca habrá visto que, en alguna ocasión, incluso hubo alguna persona que se marchó de su box. No es fácil lidiar con esto cuando se repite constantemente, así que tras casi 20 semanas viajando con él, llegó un momento donde necesitaba hacer un corte si no quería acabar enfermo. Y mira que yo soy ex jugador, he estado ahí, pero en ese sentido llegué a un límite que no me permitía continuar”, sentenció sobre el accionar de su ex pupilo.

Puerta dijo haber intercambiado mensajes el español tras sus acusaciones, y aclaró que esa breve charla ocurrió en buenos términos. “Yo creo que se dio cuenta de su error. Si no, es imposible que me vuelva a escribir. El problema es que se vio claramente que quiso hacerme daño en esa conferencia”, afirmó, y cerró: “Le dije que no me quedaba otra opción que salir a dar mi versión”.
“La comunicación no es la mayor virtud de Alex. No es fácil sentarse con él a hablar, sobre todo de temas que pueden hacerse pesados o temas que él sabe que le pueden molestar. No es algo malo, pero es como suena, no es su mayor virtud. La cuestión es que yo estaba mal de salud, por eso me marché al hotel y desde allí le mando ese mensaje”, reflexionó.
