Walter Kerr, flamante traductor presidencial (Crédito: Alejandra Leston)

El Gobierno nacional estableció la creación del cargo de Intérprete y Traductor Presidencial dentro del ámbito del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

Según el texto oficial, la función principal de este puesto será asistir lingüísticamente en actividades de la Presidencia de la Nación y de la Cancillería, tanto en territorio nacional como en el exterior. La norma señala que la persona designada tendrá la responsabilidad de interpretar y traducir en actos oficiales, reuniones bilaterales y multilaterales, así como en todo evento que requiera la intervención del Poder Ejecutivo nacional.

Para ocupar este lugar, nombraron a Walter Kerr, debido a su trayectoria profesional dentro de la Cancillería y su experiencia en la asistencia de comitivas y actos internacionales de alto nivel. De hecho, Kerr es un histórico intérprete del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Comenzó a trabajar para la Cancillería en 1997, cuando tenía 29 años, y desde entonces participó en encuentros bilaterales clave para el desarrollo de la política exterior argentina. Es abogado, traductor público y docente, y domina nueve idiomas; durante los últimos años, profundizó sus estudios en árabe y dialecto egipcio.

Kerr participó en múltiples comitivas inteernacionales desde la presidencia de Carlos Menem hasta la gestión de Javier Milei (Crédito: Alejandra Leston)

Actualmente, se desempeña como Director de Traducciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación. Coordinó tareas de interpretación y traducción en casos como Papeleras del Río Uruguay, Malvinas, AMIA, Fragata Libertad y reuniones del G-20.

El responsable de asistir lingüísticamente a todos los presidentes desde Carlos Menem hasta la actualidad, y su trabajo se caracteriza por la confidencialidad y la continuidad institucional, aspectos valorados en su perfil profesional.

Durante años, Kerr planificó y controló la documentación oficial tanto del Ministerio como de la Presidencia de la Nación, y ha recibido elogios de mandatarios y figuras internacionales por su desempeño.

En este contexto, el decreto detalla que el cargo ha sido concebido para responder a las necesidades crecientes de comunicación internacional del Estado argentino, asegurando la precisión y fluidez en la transmisión de mensajes oficiales. El área de Recursos Humanos de la Cancillería y la Secretaría General de la Presidencia participaron en la elaboración de los requisitos y alcances de esta nueva función, considerando la importancia estratégica de la comunicación diplomática en la gestión presidencial.






La misma normativa informa que la designación fue realizada por el Presidente de la Nación y refrendada por el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. El anuncio subraya el objetivo de fortalecer la estructura del equipo presidencial ante compromisos internacionales cada vez más demandantes en materia de traducción e interpretación.

El Decreto 316/2026 asigna al cargo de Intérprete y Traductor Presidencial el rango de Ministro Plenipotenciario de Segunda Clase. Esta categoría diplomática implica la integración del funcionario a la Carrera del Servicio Exterior de la Nación, con jerarquía y atribuciones equiparables a otros cargos de alto nivel en la estructura de la Cancillería.

Hace unos años, en una entrevista con Infobae, Kerr aseguró que “los profesionales de los ministerios de Relaciones Exteriores son gente con un perfil técnico predominante. En definitiva se valora que haya una continuidad, uno conoce los temas y esto tiene que ver con las famosas políticas de estado que trascienden a las distintas administraciones o gobiernos individuales”.

Con respecto a la confidencialidad de las conversaciones que él traduce, el funcionario explicó que “el hecho de que uno esté presente en las reuniones no necesariamente implica que uno después recuerde todo el contenido de las reuniones. Ese también es otro tema, porque uno está tan concentrado en su trabajo que pasa de manera sistemática”. “Si yo después trato de acordarme de qué estuvimos hablando en la reunión de hoy al mediodía me acordaré algunas cosas generales, pero otras cosas quizás no. Y en ese sentido uno lo ve como un trabajo puntual. En general no queda mucho registro en la memoria de lo que uno estuvo haciendo. Uno hasta inconscientemente ejerce una especie de amnesia selectiva”, agregó.