
En los últimos 37 días, Mauricio Macri se reunió con los gobernadores Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Martín Llaryora (Córdoba). Salvo el encuentro con el dirigente peronista, que tuvo lugar en CABA, el expresidente se trasladó a los territorios que hoy gobiernan los mandatarios radicales. En paralelo, durante un acto en la localidad bonaerense de Vicente López, se escuchó el pedido militante de “Mauricio Presidente”, pero el líder del PRO pidió calma.
¿Qué implican estos movimientos políticos? Cerca de Macri dejan trascender todo tipo de rumores: que busca “mostrarse vigente” y que puede hablar con todos salvo el kirchnerismo, “que es el enemigo”; que lo invitan y que genera expectativa en terceros por lo que que pueda aportarles; o que es un mensaje directo a los hermanos Javier y Karina Milei. “No jodan mucho, que si llega a medir, tiene con quienes armar y competirles o podría ser la tabla que te cruza del otro lado y evita el naufragio“, se entusiasmó un importante dirigente del PRO ante la consulta de Infobae.
Las definiciones en torno al 2027, insisten en la sede partidaria de Balcarce 412, serán a fin de año, después del Mundial de Fútbol y dependerán de la fortaleza o debilidad del gobierno en ese momento. ¿Vuelve Juntos por el Cambio, aggiornado a los nuevos tiempos? La reunión que mantuvo con Llaryora, que no se anunció y de la que no hubo foto de rigor, abre el interrogante sobre la posibilidad de incorporar la pata peronista. Quizá, la foto será post evento deportivo, cuando Macri visite al gobernador en Córdoba.
De todas formas, desde Provincias Unidas y desde el PRO son cautos: “Es muy apresurado” y “está todo muy verde”, señalaron a este medio sobre la posibilidad de reeditar la coalición electoral que llevó a Macri a la Presidencia en 2015. Sin embargo, las encuestas que muestra una caída en el apoyo a Javier Milei abre un mundo de posibilidades.

En el macrismo prevén un escenario en 2027 de alianzas por distrito. Una de las preocupaciones principales es la Ciudad de Buenos Aires y la necesidad de retener el poder que controla desde hace casi 20 años. Todos los escenarios para Jorge Macri están abiertos: desde un acuerdo con LLA hasta intentar una alianza multipartidaria que excluiría a Horacio Rodríguez Larreta. Sobre esto, un dirigente cercano al exjefe de Gobierno porteño aseguró a Infobae: “¿Por qué no acordaría o iría a una PASO con la parte racional del peronismo? Me escuchás hablar a mí y lo escuchás hablar a (Leandro) Santoro en muchísimos temas, y te digo que hay bastante coincidencia”.
En Mendoza, por ejemplo, los radicales no descartan un Juntos por el Cambio ampliado, pero con La Libertad Avanza adentro. Insisten en que la avenida del medio no es una opción para ganar elecciones. Pero agregan una condición más: con la crisis social y económica que al Presidente le provocó una pérdida de votantes, es imposible pensar a los libertarios liderando la coalición. Sería un panorama totalmente distinto al del año pasado, cuando los gobernadores estaban obligados a someterse a las condiciones de la hermanísima. De hecho, en esta provincia se envalentonan con mantener su hegemonía con la caída de Luis Petri de la lista de sucesores a Cornejo.
En la provincia de Buenos Aires, el PRO impulsa un escenario similar. Cristian Ritondo, titular bonaerense del partido y jefe del bloque en Diputados, ya se manifestó a favor de una candidatura del actual ministro del Interior, Diego Santilli, para suceder a Axel Kicillof. En sintonía, Pablo Petrecca, presidente de la bancada amarilla en el senado provincial, aseguró a Infobae: “Vengo planteando hace tiempo que para ganar la Provincia de Buenos Aires hay que armar algo similar a JxC, pero ampliado, con el PRO, la UCR, la Coalición Cívica, el vecinalismo, un sector del peronismo y LLA”.
Córdoba y Santa Fe
Hay versiones que aseguran que la reunión que mantuvo Macri con Llaryora la semana pasada estuvo protagonizada por algunos reproches. El encuentro forma parte de las conversaciones que mantiene en reserva con líderes y empresarios del círculo rojo, como el CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca.
En cuanto al gobernador cordobés, le habría recordado su negativa a incorporar a Juan Schiaretti a Juntos por el Cambio durante la campaña de 2023. En aquel entonces, el expresidente se había inclinado por Patricia Bullrich en la interna entre palomas y halcones. Rodríguez Larreta y Gerardo Morales insistían en la necesidad de ampliar el frente, pero no lo lograron.
Hoy hay otros intereses que unen a Llaryora con Macri. El PRO de Córdoba está prácticamente absorbido dentro del gobierno provincial y el resto – liderado por dirigentes referenciados con Bullrich que se quedaron con la presidencia del partido – trabaja en una alianza con La Libertad Avanza. El armado también cuenta con un sector de la UCR y el apoyo de Luis Juez, quienes respaldarían la candidatura de Gabriel Bornoroni. Algunos dicen que el peronismo local negocia con Macri el lanzamiento de su aliado Rodrigo de Loredo para dividir el voto opositor en la provincia mediterránea. Son solo rumores dentro de una larga lista de pases de factura y reproches de los ex Juntos por el Cambio de Córdoba.

Maximiliano Pullaro también se prepara para recibir a Macri en Santa Fe, a inicios de junio. En una de las provincias con fuerte presencia de los sectores productivos, la figura del expresidente es vista con buenos ojos. Además, recientemente el PRO local terminó de completar su incorporación a la coalición gobernante con el traspaso de Federico Angelini. El aliado de Bullrich tenía una fuerte interna con Gisela Scaglia, exgobernadora y diputada nacional.
Por otro lado, y como adelantó este medio, hubo una reunión de los mandatarios en el Comité Nacional que sirvió como una muestra de unidad tras varios periodos de internas y denuncias cruzadas. En ese encuentro se hizo un análisis detallado de cómo está el partido en todo el país con un objetivo claro: retener el poder en los territorios que hoy gobiernan y analizar alternativas para conquistar nuevos municipios y provincias.
Un candidato presidencial propio es una misión casi imposible para la UCR, pero la reunión del pasado jueves fue un paso importante para cerrar una de las tantas internas. Por primera vez hubo un mensaje unificado y ninguno de los presentes dejó trascender reproches o quejas por la conducción. Se llegó a una decisión clave que evitará rispideces: cada territorio sellará las alianzas que necesite para retener el poder. Atrás quedaron las peleas por acercamientos a los libertarios o las acusaciones por la kirchnerización de algunos referentes.
