El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Pablo Quirno, desplegó este martes una agenda marcada por contactos de alto nivel en Washington ante representantes del sector privado y la administración estadounidense. Durante su intervención en el Atlantic Council, Quirno subrayó la existencia de un clima favorable para los negocios en Argentina y resaltó el respaldo que el Gobierno recibió en las recientes elecciones de medio término, lo que, según explicó, consolida la orientación promercado de la administración. El canciller buscó transmitir confianza a los inversores, señalando que existe “apoyo de la sociedad argentina” para las reformas económicas en marcha.
Tras una reunión con empresarios, el ministro mantuvo un encuentro bilateral con Christopher Landau, subsecretario del Departamento de Estado de Estados Unidos, en el marco previo a la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos. Según comunicó el portavoz principal adjunto, Tommy Pigott, el subsecretario Landau “destacó la importancia estratégica de la colaboración entre Estados Unidos y Argentina en este sector y reafirmó el compromiso de Estados Unidos de profundizar los lazos económicos, de inversión y energéticos”. También elogió el liderazgo argentino y su compromiso con la promoción de la seguridad y la estabilidad internacionales.

En su exposición ante empresarios, Quirno hizo referencia al reciente viaje oficial a Davos, donde el presidente Javier Milei mantuvo encuentros a puertas cerradas con empresarios internacionales. Según la información a la que accedió Infobae, durante esas reuniones los ejecutivos expresaron su satisfacción por la posibilidad de operar con libertad sobre sus activos. El canciller enfatizó que el Gobierno argentino prioriza la idea de la defensa de la propiedad privada, como principio esencial para atraer inversiones y garantizar reglas claras a los actores privados.
El funcionario puso especial énfasis en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), destacando que cuenta con respaldo legislativo y que, hasta el momento la mayoría de los proyectos aprobados bajo este esquema están vinculados al sector minero. Además, Quirno describió la transformación de Argentina en materia energética, recordando que el país pasó de registrar déficit en la balanza del sector a alcanzar un superávit de 8 mil millones de dólares, con potencial para elevarse este año.
El encuentro en el Atlantic Council reunió a una selecta nómina de empresarios y representantes de compañías internacionales, entre quienes se encontraban Marco Margheri, presidente de Eni New Energy Inc.; Helga Flores, enviada especial de Bayer AG; Jordan Dickinson, director de relaciones gubernamentales en Target; Antonio Arce, director de política pública global para América Latina en Merk; Mariana Sanchez, responsable de asuntos internacionales en Chevron; Fernando Ruiz, asesor senior de AARP; Paul Spencer, líder de políticas de comercio global en Corteva; Robert Thompson, presidente y CEO de Thompson International Group; Capricia Penavic Marshall, socia de FGS Global; Fabricio Opertti, gerente del sector de productividad, comercio e innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Matt Lauer, CEO de Qorvis; y Mariano Bossana, gerente de políticas para América Latina en Mitsubishi International Corporation.

Durante el diálogo, el canciller Quirno remarcó la histórica dependencia de Argentina respecto del agronegocio, pero subrayó la oportunidad que representa actualmente el sector energético, tanto por el crecimiento de la producción de hidrocarburos como por el desarrollo minero. Aseguró que la participación extranjera es “clave” para profundizar la inserción de Argentina en los mercados globales y aprovechar el contexto internacional, caracterizado por la demanda de minerales críticos y energía.
La agenda de Quirno en Washington se da en la antesala de la Cumbre Ministerial de Minerales Críticos, que se celebrará el 4 de febrero y en la que participarán cancilleres de más de veinte países aliados de la administración estadounidense. El objetivo central de esta convocatoria es articular una estrategia común para competir con el dominio de China en el mercado de minerales críticos, insumos esenciales para sectores como la industria tecnológica, automotriz y de defensa.
La política de Estados Unidos incluye el impulso de la Asociación para la Seguridad de los Minerales (MSP), que reúne a países con grandes reservas de minerales estratégicos y busca garantizar la seguridad de las cadenas de suministro ante el avance de Beijing. Dentro de este esquema, Argentina aparece como un socio relevante, tanto por sus recursos naturales como por su alineamiento reciente con iniciativas multilaterales promovidas por la administración estadounidense.
La cumbre también será escenario del debate sobre el acuerdo multilateral conocido como Pax Silica, lanzado en diciembre de 2025, cuyo propósito es blindar la cadena global de suministros de minerales críticos y reducir la dependencia de China. El acuerdo involucra a países como Japón, Australia, Israel, Reino Unido, Qatar y Singapur, junto con Estados Unidos, y se apoya en la creación de una red de instituciones financieras para incentivar proyectos de minería y energía.
En el contexto de la gira, la administración estadounidense busca que los países latinoamericanos firmen memorandos de entendimiento que privilegien la inversión de capitales americanos y limiten la participación directa de empresas chinas en el sector de minerales críticos. Las negociaciones se anticipan intensas, ya que cada país evalúa los beneficios y compromisos que implica sumarse a la nueva arquitectura de seguridad económica promovida desde Washington.
En su paso por la capital estadounidense, Pablo Quirno transmitió el mensaje de que Argentina se posiciona como un destino atractivo para las inversiones en minería y energía, respaldado por la estabilidad política que surge de los recientes resultados electorales y la voluntad de consolidar reglas favorables a la actividad privada. El desarrollo de estos sectores se presenta como una de las principales apuestas del Gobierno para insertarse en la dinámica global de transformación tecnológica y energética.
