El Miami Open vuelve al centro de la escena del tenis mundial. Considerado durante décadas como el Quinto Grand Slam, se transformó en el torneo más latinoamericano de todos los que se disputan fuera de la región. La fuerte presencia de comunidades latinas en Florida le otorga un color y una energía particulares, tanto dentro como fuera de las canchas.

Sin embargo, ese contexto no se tradujo en éxitos deportivos para los jugadores de habla hispana. Por el contrario, y a lo largo de sus 40 ediciones, el torneo ha sido históricamente esquivo para ellos.

Durante muchos años, el único campeón masculino de habla hispana fue el chileno Marcelo Ríos, quien se consagró en 1998 y alcanzó el número uno del mundo tras vencer a Andre Agassi en la final.

Hubo que esperar más de dos décadas para que otro tenista rompiera esa tendencia. Recién en 2022, el español Carlos Alcaraz conquistó el título al derrotar al noruego Casper Ruud, convirtiéndose en el primer jugador de su país en lograrlo.

Ni siquiera Rafael Nadal, uno de los más grandes de la historia, pudo quedarse con el trofeo en el segundo Masters 1000 del año. El español disputó cinco finales, pero siempre se quedó a las puertas de la consagración: dos veces ante Roger Federer (2005 y 2017), dos ante Novak Djokovic (2011 y 2014) y la restante frente al ruso Nikolay Davydenko (2008).

Años atrás, consultado sobre si había visitado a alguna bruja para que rompiera el hechizo de los tenistas españoles con el torneo, Nadal respondió con asombro: “¿En serio me dices que nunca ha ganado un español en Miami?”.

Roger Federer le ganó dos finales a Rafael Nadal en Miami: en 2005 y 2017 (Fuente: EFE)

Fue en este certamen, en 2004, que Rafa inauguró su historial de enfrentamientos con Federer: Nadal, que entonces tenía 17 años y ocupaba el 34° puesto en el ranking mundial, superó al número 1 suizo por 6-3 y 6-3. Allí nació una de las rivalidades más icónicas de la historia del tenis, que se extendería durante 40 partidos, de los cuales el mallorquín ganó 16.

Gabriela Sabatini, la única argentina que levantó el trofeo

Argentina tuvo en Gabriela Sabatini a su única campeona del Miami Open. En 1989, en Key Biscayne, la mejor tenista nacional de la historia -tenía 18 años entonces- se impuso en la final a la leyenda Chris Evert por 6-1, 4-6 y 6-2 en un estadio tubular que luego sería el Grandstand. Así comenzó a trazar el camino que la llevaría a conseguir, un año más tarde, el título más grande de su carrera: el US Open.

Sabatini volvería a disputar otras dos finales en Miami, en 1991 y 1992, aunque no pudo repetir el título: perdió frente a Monica Seles (6-3 y 7-5) y Arantxa Sánchez Vicario (6-1 y 6-4), respectivamente.

Gabriela Sabatini en la edición 1989 del Miami Open (Fuente: Instagram / @sabatinigaby)

Precisamente, en 1992, una mujer y un hombre de nuestro país disputaron la final el mismo año. Alberto Luli Mancini llegó a la definición del cuadro masculino, donde cayó frente a Michael Chang por 7-5 y 7-5.

Hubo que esperar 12 años para que otro argentino pisara el court central el día de la definición por el título. En 2004, Guillermo Coria enfrentó a Andy Roddick, quien había perdido el N° 1 del mundo un mes antes a manos de Federer.

El santafesino se quedó con el tie break del primer set (7-2), pero, en el segundo, empezó a manifestar problemas físicos y terminó tendido en el piso con fuertes signos de dolor. Luego del 6-3 y 6-1 en contra en las mangas siguientes, Coria se dio cuenta de que no podía más y decidió retirarse antes del inicio del cuarto set.

Tres años más tarde, en 2007, Guillermo Cañas tendría su chance de título en la última edición con una final a cinco sets. El de Tapiales había llegado a esa definición con la chapa de haber derrotado a Federer en dos torneos consecutivos (venía de eliminarlo en Indian Wells y repitió en Miami) y con menos de 15 días de diferencia, algo que muy pocos pudieron conseguir.

El cansancio acumulado y problemas en los pies -los mismos que padeció durante buena parte de su carrera- le impidieron sostener el nivel y cayó ante Djokovic por 6-3, 6-2 y 6-4. Con apenas 19 años, el serbio logró en Miami el primer gran título de su carrera. “El tenis tiene una nueva estrella. Y la tendremos por buen rato”, proclamó Butch Buchholz, director del torneo, tras el encuentro.

Novak Djokovic y Guillermo Cañas tras la final de la edición 2007 del Miami Open (Fuente: AP)

Escenario de leyendas

El Miami Open también fue sede de finales memorables, como la de 2005 entre Federer y Nadal, o los clásicos duelos entre Pete Sampras y Andre Agassi en la década del 90.

En el circuito femenino, figuras como Serena Williams, Venus Williams, Steffi Graf y Martina Hingis dejaron su huella en el torneo.

La historia del certamen también está atravesada por episodios insólitos. En 1989, el austríaco Thomas Muster se dirigía a jugar la final del certamen y, en la puerta del hotel, fue atropellado por un conductor alcoholizado: sufrió una grave lesión en la rodilla izquierda y no pudo presentarse ante Ivan Lendl, que así ganaría su segundo título en la ciudad.

Casi una década más tarde, en 1998, la final entre Venus Williams y Anna Kournikova, de 17 y 16 años, marcó un cambio de época en el tenis femenino, con el surgimiento de nuevas figuras y un fuerte impacto mediático. El 16 de marzo, Venus daba vuelta el match y vencía a la rusa por 2-6, 6-4 y 6-1, logrando el segundo título de su carrera, el primero de los grandes.

Aquella edición fue memorable en el cuadro masculino: el Chino Ríos, quien venía de disputar la definición del Australian Open, llegó a la final del Masters 1000 con la posibilidad de consagrarse como el primer tenista sudamericano en alcanzar el N° 1 del mundo en caso de una victoria sobre Agassi.

Una avalancha de solicitudes de acreditación espontáneas llegaron a la sala de prensa del torneo, que terminó poblada por más de 60 periodistas llegados desde Chile. Ríos hizo lo suyo: se impuso por 7-5, 6-3 y 6-4, se consagró como N°1 y fue el único campeón de habla hispana del certamen por 25 años.

En sus cuatro décadas de historia, el Miami Open pasó de ser un torneo solitario del Grand Prix a formar parte -desde 1990- del Championship Series, denominación que se mantendría hasta 1996, cuando pasó a ser parte de un grupo de nueve torneos con características similares y de nivel apenas por debajo de los de Grand Slam. Fueron bautizados como Súper 9, con finales a cinco sets.

El nuevo siglo trajo consigo otra denominación y el Miami Open pasó a ser un Masters Series, que luego -en 2009- mudaría a Masters 1000, como son conocidos hasta hoy. Ganar allí sigue siendo un logro que marca carreras y que distingue a quienes logran inscribir su nombre en su historia.

Carlos Alcaraz con el trofeo del Miami Open en 2022 (Fuente: Reuters)