Karina Milei y Santiago Caputo

No es nuevo que el Gobierno esté sumido en internas irremediables que abarcan a más de un sector del oficialismo. Las disputas cruzadas entre varios de los integrantes de la mesa política existen desde hace meses. El quiebre en los vínculos internos es tal que los actores tienen más incentivos para exponerlos en el plano público que para procesarlos en privado. La convivencia interna llegó a un punto de saturación total, así como las desconfianzas mutuas.

Más que repasar lo que sucedió en la última semana, parece más preciso entender qué puede acontecer hacia adelante. Es lo que buscaba comprender un funcionario de altísimo rango que hablaba con Infobae el último viernes. “¿Cuál es tu lectura final del impacto de todo?“, preguntaba. La incertidumbre pesa hasta en las personas que hablan todos los días con el Presidente y, se supone, están encargados de conocerlo al dedillo.

La historia no se repite de manera exacta, pero muchas veces rima. Las organizaciones políticas funcionan bajo un orden que permite que la toma de decisiones fluya. Y el dato político de esta última semana es que, más que nunca, parece haber un esquema desgastado en el mismo gobierno.

La mesa política se reúne en Casa Rosada

Hay tres fases claramente identificables a lo largo de la presidencia Milei. La primera se dio al comienzo del Gobierno, cuando Nicolás Posse ofició como un controller absoluto de la gestión. Todo debía tener un doble chequeo y todo pasaba por su Jefatura de Gabinete. Aquello ralentizó la dinámica del Gobierno en pleno comienzo del gobierno, una fase más que convulsa. Esto determinó su partida en mayo de 2024.

La segunda vino con el ascenso de Guillermo Francos para que oficie como un verdadero coordinador de los ministerios. En paralelo a ese movimiento se constituyó el Triángulo de Hierro: Javier Milei siguió interesado particularmente en los temas económicos, Karina Milei se encargó principalmente del partido nacional y Santiago Caputo tomó el poder político (informal) al interior del Ejecutivo.

Esto entró en crisis con el comienzo de la temporada electoral. El caputismo marcó que la estrategia partidaria tenía serios efectos en la política ejecutiva, debido a que estaba en juego la futura relación con los aliados en el Congreso. Lo partidario no podía pensarse con una lógica escindida de la administración del Gobierno: ambas debían coordinarse, pero las dos alas tenían diferentes concepciones de qué debía hacerse.

Fue en ese momento que el karinismo decidió empezar a plantar bandera en diferentes partes del Ejecutivo. Así, Guillermo Francos quedó en el medio de una disputa en la que terminó siendo el único fusible. Con su renuncia, ascendió Karina a través de la colocación de Manuel Adorni y se creó la denominada Mesa Política, donde se licuaba el poder decisorio del caputismo a una mesa con más integrantes. Es la era que podría estar terminando y la que, mientras tanto, el Gobierno atraviesa un período de transición.

Manuel Adorni, Luis Caputo, Santiago Caputo y Karina Milei

Una señal de crisis de esta lógica es que no se pudieron reunir esta semana producto de la metralla ao vivo que se estaba generando entre Santiago Caputo y los primos Menem; así como la disputa (más silenciosa, pero igual de conocida) entre Manuel Adorni y Patricia Bullrich. Claro está que si alguien se pelea con una persona del karinismo, termina enfrentándose de manera indirecta con Karina Milei. En el bingo de las internas posibles que se podían dar, el cartón está casi lleno. Una dinámica prácticamente imposible.

¿La crisis en la mesa política puede dar lugar a otra dinámica? No parece avizorarse algo en el horizonte, aunque, tal y como adelantó Infobae, en el karinismo hay intención de armar una mesa de reuniones con funcionarios del Poder Ejecutivo. Menos claro está si prosperará esta idea, porque eso implicaría que se marginen a Martín Menem y a Santiago Caputo, quien no tiene un cargo formal.

Tres miembros de alta relevancia en el Gobierno que hablaron con el Presidente por estos días, todos de distintas huestes, confesaron que Milei no tiene intenciones de avanzar con cambios en la dinámica interna. Al día de hoy, es el principal mediador de todas las partes. Aun así, es muy probable que exista un mensaje duro puertas adentro en la reunión de Gabinete posterior al tedeum.

Más allá de Milei, las posiciones sobre cómo se debe proceder son diversas. “Esto no puede seguir así, se tiene que solucionar”, dice un integrante de la mesa chica presidencial, que agrega: “Que muera alguien o empecemos a tirar todos para el mismo lado”. La textual deja a entrever un futuro fatalista o uno en lo que no sucede nada. Esto último es lo que cree la mayoría. El razonamiento es simple: Milei ya sentó su posición defendiendo a Menem en público y tratando a Santiago Caputo como un hermano.

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados (Photo by TOMAS CUESTA / AFP)

Puertas adentro, Las Fuerzas del Cielo confiesan que no van a seguir ocultando lo que les parezca mal. Saben que en el último año perdieron influencia en el armado de las listas y que en el plano de la gestión el karinismo tuvo una fuerte avanzada. Esto hace que se sientan más livianos para poder apuntar contra aquellos que no se alineen con la narrativa libertaria, de la cual se sienten guardianes. Es decir, sienten que ya no tienen nada más que perder.

Su razonamiento para reaccionar de la manera en la que lo hicieron en la última semana es el siguiente: “Milei confía en Santiago y no lo echará porque tiene una simbiosis con él que no tiene prácticamente con nadie”. Es por ese motivo que Karina no podría pedir echarlo sin tener un motivo aparente. “Los Menem y su entorno tienen que encontrar una excusa para ensuciarlo. Y con la cuenta demostramos que no actuan en el vacío”, marcan.

La tensión llega hasta asuntos tan inmateriales como el orgullo de un grupo: “No es solo eso. Nos boludearon con el armado de las listas, con las decisiones en el Gobierno y además nos cancherean. ¿Te pensás que nos vamos a quedar callados? Nos tratan de traidores por putear a un ladrón de la Segunda Sección Electoral de la Provincia y ellos le faltan el respeto a Santiago, que es una de las personas más fieles al Presidente. No vamos a frenar un carajo“, explica una fuente en reserva.

En el santiaguismo se prendieron las alarmas luego de que el karinismo los desplazara del Ministerio de Justicia. El asesor presidencial venía perdiendo influencia política con los anteriores movimientos que habían ocurrido. Si seguía manteniendo una actitud pasiva, esto podría haber significado que desplazar a los “cielistas” de las diferentes áreas del Ejecutivo no tenía mucha complejidad. Con lo que hizo en estos días, Santiago está vendiendo caro su desplazamiento del Gobierno, si es que existe un interés concreto de hacerlo por parte del sector de la hermana presidencial.

Javier Milei y Santiago Caputo. (Photo by AFP)

Un integrante del círculo karinista opina sobre qué debería pasar con el asesor: “Lo que queremos es que no se metan en la política. Cada vez que ellos se metieron se mandaron cagadas”. Afirman que no tienen intenciones de pedir su remoción, pero ven con inquietud que las huestes digitales cielistas no hayan levantado el pie del acelerador. Afirman que si aquello sigue así “algo va a pasar” y que “se acelerará con lo que tenga que suceder”.

“El pibe [en referencia a Santiago] hizo de una cuenta anónima de 70 seguidores una cuestión de Estado. Tiene una tropa de usuarios que, varios de ellos, insultan la forma de conducción de Karina, que es la hermana del Presidente. Me suena a que fue un manotazo de ahogado. Esta semana podríamos haber mostrado los datos económicos y se estuvo hablando de esta pelotudez. No lo están cuidando al Presidente”, explica una persona de extrema confianza de Karina.

Lo curioso es que de ambos lados dicen que el Presidente está de su lado.

En el santiaguismo afirman que Milei sabe que la cuenta anónima es de Menem pero que lo defendió para evitar que haya reclamos del karinismo. A su vez, marcan que tomó la versión que le contó Santiago Oría (de que había sido algo “prefabricado”) porque quiso apegarse a algo que cortara de cuajo la versión de una conspiración.

En tanto, desde las filas del karinismo aseguran que Milei está furioso porque las cuentas digitales no cesan con el internismo en público. ¿Será verdad que dio un sugerente like en X que avalaría esta posición? Quienes se rodean con Karina dicen que su sector siempre terminó prevalenciendo. “Puede tardar más o menos; pero es como se están dando las cosas”, señalan.

Lo más probable es que la incomodidad entre ambos sectores se mantenga y que no se diagrame otro esquema político en el corto plazo. Los rumores que circulan sobre posibles cambios hablan de una renovación de la lógica política para cuando se realice el Mundial. Antes de eso, Adorni presentará su declaración jurada en la primera semana de junio. Es algo que ya lo sabe la plana mayor del oficialismo.

En el Gobierno hubo sectores que buscaron fomentar que el jefe de Gabinete se irá después de ese suceso, pero por los contactos que pudo hacer Infobae, son especulaciones o expresiones de deseo que no tienen un correlato en lo que piensan sus principales sostenes en el Gobierno.

Manuel Adorni sonríe mientras interviene en la ceremonia de inauguración del Parque Solar El Quemado, un proyecto clave para YPF Luz y la energía renovable en la región.

La postura mayoritaria adentro de la Casa Rosada es que las internas afectan muy poco a la evolución de las variables económicas. Consideran que corren por dos andariveles diferentes, pero que la condición indispensable para que el proyecto libertario siga en pie es que el programa económico tenga sus anclas en buenas condiciones. “Afecta muy poco el ruido político, pero sí cuando eso te paraliza las negociaciones con la oposición”, afirma uno de los operadores libertarios.

Los ruidos en el Gobierno existen desde hace tiempo. Aun así, el oficialismo pudo sacar leyes en el Congreso. Esta semana hubo una sesión positiva en la Cámara de Diputados con tres medias sanciones. El problema es cuando no prosperan las negociaciones legislativas, ahí sí se habla de una preocupación sobre las capacidades del Poder Ejecutivo.

Hoy en día, el termómetro político no está en la Casa Rosada o en las reuniones del gabinete: está en si los ruidos son lo suficientemente grandes como para generar una parálisis en los diálogos con los gobernadores y los bloques legislativos. Los resultados se ven en el Congreso. No es casual que Milei haya dicho que quisieron “voltear” su gobierno cuando la oposición le sancionó o bloqueó leyes.

En ese sentido, en las últimas dos semanas se generó una profunda preocupación porque el Ministerio de Economía cortó importantes partidas que servían para negociar con las provincias. “Las herramientas que tiene para negociar el Colo [Santilli] son cada vez menos”, afirman. Los gobernadores aliados sostienen que siguen apoyando a la Casa Rosada en varias votaciones sensibles porque notan que hay una adhesión al rumbo oficial de parte de su electorado provincial. “Eso sí, en la medida que eso cambie, nos vamos a poner caros para ellos”, sentencian.