En el segundo año de Milei, Argentina retrocedió 5 lugares en el ranking global que mide la corrupción (Fuente: Transparencia Internacional)

Pese al discurso contra la “casta política” y sus “prácticas corruptas” del presidente Javier Milei, en su segundo año de gestión, Argentina retrocedió cinco lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025. Se trata de una medición que hace anualmente la ONG Transparencia Internacional, líder en esta materia.

Quedó así en el puesto 104 sobre 182 países, en un ranking en el que los primeros lugares corresponden a los países más transparentes y los últimos, a los más corruptos. En 2024, Argentina se había ubicado en el lugar 99 sobre 180 naciones relevadas ese año.

En la medición realizada en 2025 y conocida hoy, se sumaron Belice, país centroamericano ubicado sobre el Caribe, y Brunei, una pequeña nación en la Isla de Borneo, en el sudeste asiático.

Argentina obtuvo 36 puntos sobre 100, el máximo puntaje asignado a los países más transparentes, según la edición 2025 del CPI (como se lo conoce por su sigla en inglés), un punto menos que en 2024, o sea una pero perfomance que un año atrás.

“Las malas novedades para Argentina en este Índice están relacionadas, seguramente, a la ausencia total de interés del gobierno en impulsar políticas anticorrupción. Nada se hizo en estos dos años para prevenir y sancionar la corrupción. A esto se le suman los casos Libra y ANDIS (Agencia Nacional de Discapacidad), que además de la sospecha de casos de corrupción no generaron una respuesta contundente por parte del Gobierno”, sostuvo Pablo Secchi, director de Poder Ciudadano, capítulo argentino de TI.

Argentina obtuvo un punto menos y cayó cinco lugares en el ranking respecto del 2024

Este puntaje deja a nuestro país por debajo del promedio del continente americano, que es de 42 puntos. Aparece, así, junto a naciones como Belice y Ucrania, y es superado por países como Zambia, Lesoto, Gambia, y República Dominicana.

Los mejores y peores

El ranking del Índice de Percepción de la Corrupción 2025 lo lidera Dinamarca con 89 puntos y, en segundo lugar, otro país nórdico, Finlandia con 88 puntos.

En el otro extremo, los países con peor ubicación son Sudán del Sur y Somalía, que comparten el puesto 181 con 9 puntos, y Venezuela en el puesto 180 con 10 puntos.

El ránking completo

“Es ampliamente conocido que el desarrollo capitalista sólido y socialmente eficiente no se obtiene con pases mágicos en la retórica y a la vez barriendo la tierra debajo de la alfombra, sino con políticas adecuadas y sostenidas en el tiempo. En el caso de la integridad, y a la luz de la evidencia internacional disponible, estas políticas constituyen una deuda pendiente cada vez más urgente”, afirmó Martín D ́Alessandro, presidente Poder Ciudadano, en un comunicado difundido por esta organización cuando se conoció el resultado del Índice a nivel mundial, esta madrugada en Argentina.

La medición en América

Argentina se ubica en el puesto 19 de 33 países del continente americano, cuyo promedio es 42 puntos, ocho por encima de los que consiguió Argentina.

Los países con mejores puntajes de la región fueron Canadá (75 puntos) en el puesto 16, y Uruguay (73 puntos) en el puesto 17.

Haití con 16 puntos, Nicaragua con 14, y Venezuela con 10, son los peores puntuados de América.

Desde 2012, 12 de los 33 países en la región obtuvieron peores puntajes, mientras que solo República Dominicana (37) y Guyana (40) registraron mejoras significativas. “Años de inacción gubernamental han erosionado la democracia y permitido el crecimiento del crimen organizado transnacional, perjudicando directamente a las personas, al socavar los derechos humanos, los servicios públicos y la seguridad”, sostuvo TI en un comunicado difundido hoy a las 7 am, hora de Europa Central, en esta madrugada en Argentina.

“Durante años, la corrupción ha permitido que el crimen organizado transnacional se infiltre en la política de países como México (27 puntos sobre 100), Brasil (35 puntos) y Colombia (37), fomentando la impunidad y las injusticias. En la actualidad, Costa Rica (56) y Uruguay (73), las democracias más fuertes de América Latina y con mejores resultados en el IPC, también sufren la violencia alimentada por la corrupción y el crimen organizado”, advirtió la organización líder en la lucha contra la corrupción a nivel mundial.

La medición en América

En el otro extremo, “países con instituciones fallidas y cooptadas, como Nicaragua (14) y Haití (16), continúan subsumidos en la corrupción y las redes criminales arraigadas”, agregó TI en su informe.

En ese sentido, recordó que, en toda la región, “la corrupción en los servicios públicos tiene graves consecuencias en la vida cotidiana de las personas”.

Puso como ejemplo el caso de Perú (obtuvo 30 puntos sobre 100), donde “la fiscalía está investigando presuntos sobornos en el programa de alimentación escolar para eludir los controles sanitarios, que podrían haber resultado en la distribución de comidas contaminadas y en enfermedades infantiles”.

Respecto de Argentina, la ONG internacional aseveró que “las investigaciones sobre presunta corrupción en la gestión de fondos para medicamentos destinados a personas con discapacidad muestran riesgos similares para los grupos vulnerables”.

En cuanto a la baja puntuación de Venezuela, la atribuyó a “años de corrupción generalizada y actividades ilícitas, que han disparado la pobreza y la desnutrición. En el país millones de familias sobreviven con escasos alimentos, agua y electricidad”.

También señaló que en varios países, “la reducción del espacio cívico debilita la supervisión y la rendición de cuentas”. Y citó el caso de El Salvador (32 puntos), las restricciones impuestas a las organizaciones de la sociedad civil limitan el escrutinio y la supervisión independiente de las acciones del gobierno”.

La corrupción no es inevitable. Nuestras investigaciones y nuestra experiencia como un movimiento global en la lucha contra la corrupción demuestran que existe una hoja de ruta clara para exigir rendición de cuentas al poder en favor del bien común, desde procesos democráticos y mecanismos de supervisión independiente hasta una sociedad civil libre y abierta”, aseveró François Valérian, presidente de Transparencia Internacional, electo en 2023.

En lo que pareció una referencia a Donald Trump, agregó: “En un momento en el que observamos un peligroso desprecio de las normas internacionales por parte de algunos Estados, hacemos un llamado a gobiernos y a sus líderes para que actúen con integridad y estén a la altura de sus responsabilidades para ofrecer un futuro mejor a las personas de todo el mundo”, agregó este experto en cumplimiento de normas de integridad y anticorrupción, conocido por su trayectoria en el sector público y privado francés.

Martin D'Alessandro, presidente de Poder Ciudadano, capítulo argentino de TI

Cómo se elabora el Índice

El IPC mide anualmente la percepción de la corrupción de empresarios y expertos, pero sólo en relación a la conducta del sector público, o sea en el ámbito político y administrativo.

Es un índice compuesto, una combinación de al menos 3 y hasta 13 encuestas y evaluaciones de la corrupción, recopiladas por una variedad de instituciones reconocidas, entre ellas, el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial, y distintas empresas.

Las puntuaciones reflejan las opiniones de especialistas y actores del ámbito empresarial sobre cómo perciben la corrupción en el Estado, pero no la visión del público en general. Actualmente, el IPC es el indicador de corrupción más utilizado en todo el mundo.

En el caso de Argentina, la medición se hizo en base a ocho encuestas de distintas entidades internacionales: el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann, las Calificaciones de Riesgo País de Global Insight, el Anuario de Competitividad Mundial del International Institute for Management Development (IMD), The Economist Intelligence Unit Country Ratings, la Guía Internacional de Riesgo País de PRS Group, el Proyecto Variedades de Democracia, el Foro Económico Mundial, y el Índice de Estado de Derecho del Proyecto Justicia Mundial.

La organización explica que la elaboración del Índice se basa en la percepción, porque “normalmente, la corrupción implica actividades ilegales y deliberadamente ocultas que solo salen a la luz a través de escándalos y procesos judiciales. Esto hace muy difícil calcular su impacto real”. Y aclara que “las fuentes y encuestas que conforman el Índice de Percepción de la Corrupción se basan en cuestionarios cuidadosamente diseñados y calibrados, junto con las respuestas de expertos y empresarios”.

En 2012, Transparencia Internacional revisó la metodología utilizada para construir el índice para permitir la comparación de puntuaciones de un año a otro. “El proceso para el cálculo del IPC se revisa periódicamente a fin de asegurar la mayor solidez y coherencia posible. La revisión más reciente la realizó el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea en 2017″, según informó TI.

Para que un país o territorio se incluya en el Índice, debe estar presente en un mínimo de tres de las trece fuentes de datos en las que se basa el Índice. El que un país no aparezca en la lista no implica que esté libre de corrupción, sino que no hay datos suficientes para calcular su nivel de corrupción con exactitud,» aclararon en TI.

La puntuación de cada país se determina calculando la media de todas las puntuaciones estandarizadas disponibles sobre ese país, redondeada a un número entero. Existe la posibilidad de que avances en el control de la corrupción en el sector público contrarresten los casos negativos, mejorando el puntaje final. También puede suceder que acciones de corrupción registradas en un país tarden un año o más en aparecer reflejadas en las fuentes, por lo que no se vean reflejadas en el último IPC, sino recién en el siguiente.

Infografías: Marcelo Regalado