Se acabaron los 10 mil preservativos en una de las Villas Olímpicas de Milano-Cortina 2026 (REUTERS/Yara Nardi)

La distribución inicial de casi 10 mil preservativos gratuitos en los distintos puntos del poblado olímpico de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 se agotó en apenas 72 horas. La rapidez con la que desaparecieron los productos, ofrecidos como parte de las medidas preventivas tradicionales, obligaron al comité organizador a anunciar que pondrá a disposición stocks adicionales si resulta necesario.

La falta de fecha para el nuevo reabastecimiento despertó reacciones que van desde la preocupación logística hasta el humor de los deportistas, según el reporte del sitio francés 20 Minutes. Según consultas de la prensa italiana citadas por Le Parisien, la escasez afecta por igual a los diferentes espacios dedicados para los atletas, distribuidos entre Milán y Cortina d’Ampezzo. Hay que recordar que esta edición olímpica es la primera en la historia que se lleva a cabo en dos ciudades diferentes en el mismo territorio.

Por su parte, el diario Corriere della Sera señaló en un tono humorístico el escenario que se vive ante la falta de preservativos: “Con toda esta adrenalina y la cohabitación forzada, el verdadero reto parece ser permanecer abstemio”, citó el periódico deportivo italiano, que accedió a una fuente que vive en una de las Villas del evento deportivo multidisciplinario más grande del mundo para los deportes invernales.

La tradición de proveer gratuitamente preservativos en los Juegos Olímpicos responde a una política institucional para promover la prevención entre deportistas de todo el mundo. Para esta edición de los Juegos de Invierno, el cálculo inicial supuso un promedio de tres preservativos por cada uno de los 2.900 atletas que actuarán en el evento. Las cifras ponen en evidencia una previsión insuficiente ante la intensa vida social de estos encuentros deportivos. La cita deportiva se inició formalmente el pasado viernes 6 de febrero y culminará el próximo 22 de febrero.

Un dormitorio en la Villa Olímpica de Mián (REUTERS/Yara Nardi)

Al margen de la provisión de anticonceptivos y las cuestiones logísticas, la convivencia durante la competencia dio lugar a numerosas historias personales, muchas de ellas amplificadas a través de redes sociales por los propios protagonistas. Destacan las publicaciones de la estadounidense Sophia Kirkby, quien escribió: “Después de la competencia, será San Valentín… Podría estar buscando una cita para un cappuccino”, escribió la representante del luge.

El clima romántico también fue noticia luego del pedido de matrimonio de Connor Watkins—novio de la deportista Breezy Johnson—al finalizar la competencia del Super-G femenino, así como por el anuncio en plena transmisión de la infidelidad del noruego Sturla Holm Laegreid, quien obtuvo la medalla de bronce en biatlón.

El gobernador lombardo Attilio Fontana respaldó abiertamente la iniciativa y, en el caso de la Villa Olímpica de Milán, dispuso que las cajas distribuidas incluyan el símbolo de la Región Lombardía. En palabras de Fontana, la decisión priorizó “la salud por encima de todo: prevención y sentido común”.

Las cifras actuales distan mucho de las entregas realizadas en los Juegos Olímpicos previos. En la edición de París 2024 se proporcionaron 300 mil preservativos, equivalentes a dos por día para cada deportista, mientras que en Milano Cortina 2026, la dotación rozó los 10.000 para toda la duración del certamen. Mientras esperan recibir los productos, los deportistas idearon nuevas formas de encontrar tiempo privado y socializar en los recintos olímpicos.

En Milán, la sala de relajación se transformó en un punto de encuentro muy recurrido, especialmente porque, debido a la regulación, los atletas de distintas delegaciones no pueden recibir visitas en sus alojamientos. La sala ofrece luz tenue, música de fondo, la prohibición de ingresar con calzado y dos biombos que brindan privacidad tanto para la meditación como para encuentros en pareja. El mismo atleta que le contó a La Stampa la situación de los preservativos, resumió la situación de la siguiente forma: “Hay que trabajar con imaginación”. A la reposición, algunos optan por entretenerse jugando con la consola de videojuegos.