Javier Milei junto a Manuel Adorni, en un acto oficial. Apoyo permanente

Pasaron tres meses desde que Manuel Adorni inició su camino de desgaste en continuado y más de un mes desde que Javier Milei dio por inminente la presentación de la declaración jurada por parte de su funcionario. Sin embargo, los pasos del jefe de Gabinete se estiraron hasta los umbrales del Mundial, como sugerían desde despachos oficiales y descontaban ácidamente en medios opositores. De entrada, no resultó: reavivó el tema en lugar de cerrarlo. El imaginario del poder no siempre coincide con la realidad. Ni siquiera las estrellas ganadas por la Selección resultaron determinantes en su momento para moldear el humor social frente al cuadro político.

El oficialismo venía intentando pasar página por otras vías. Pero las explicaciones del funcionario sobre ahorros “en negro”, ganancias en el paño de las criptomonedas -unos US$ 500 mil- y rectificaciones de declaraciones sobre su patrimonio potencian el tema, con impacto incluso en la interna. Se verá cómo sigue la apuesta a diluirlo en el clima mundialista. Llamativo sino contradictorio frente a esa expectativa, el Gobierno pretende además correr un foco de atención hacia el Congreso, apostando a la aprobación de un puñado de proyectos con la repetida esperanza en revertir el temario público.

Adorni fue dejando correr los días, respaldado por el Presidente y Karina Milei, y a pesar del malestar disimulado de otros integrantes de la primera línea de gestión. También, en medio de expresiones de la interna, que anotó dos gestos fuertes de Patricia Bullrich: el reclamo para que no demorara la presentación de la declaración jurada y la posterior presentación de la suya, como contracara visible. El acompañamiento de las fotos de ministros y de la “mesa política” se fue diluyendo como intento de frenar el tema.

La extensión en el tiempo no parece haber coronado ese objetivo. Por el contrario, y como era previsible, repuso cada tanto los títulos. En la antesala de la presentación de ayer, se había agregado el trámite del jefe de Gabinete y su esposa, Bettina Angeletti, para adherir al Régimen Simplificado de Ganancias, un mecanismo que puede resultar beneficioso para “prolijar” las cuentas, en el marco de la ley de “inocencia fiscal”. Es un paso que no exime al funcionario del escrutinio de su declaración jurada, ante la Oficina Anticorrupción y la ARCA, ni cerraría la investigación en la causa sobre su situación patrimonial, según aclararon fuentes judiciales.

Las explicaciones de estas horas deben enfrentar el propio efecto de las novedades que sumó la causa y el paso del tiempo. Con dos puntos sensibles. Uno, comprobable: el funcionario había dicho en sus primeras declaraciones, en marzo, que “todo” estaba declarado como correspondía. El otro tiene que ver con los meses transcurridos desde que comenzó a escalar el caso sin dar explicaciones.

La hipótesis más liviana, difundida sobre todo desde el oficialismo, sostenía que si no aparecían nueva información de alto impacto -como los arreglos en el country de Exaltación de la Cruz o los niveles de consumo con tarjeta, es decir, sin contar el efectivo-, el caso tendería a desvanecerse. En cambio, la especulación más corrosiva, con motor en medios opositores del Congreso, decía que se dejaba pasar los días para ver si había que “ajustar” la declaración jurada a nuevas informaciones judiciales.

Es curioso, porque el cruce de esas versiones y la evaluación sobre los costos persistentes para el Gobierno terminaron dejando en la banquina la intención de impulsar el trámite para interpelar al jefe de Gabinete. La oposición no logró número para un primer intento, pero eso mismo -admiten algunas fuentes de ese conglomerado- expuso falta de voluntad seria para repetir la ofensiva. Algunos consideraban un error la movida, porque evaluaban que era mejor dejar que el funcionario se desgastara solo. El cálculo sobre el paso del tiempo tenía un sentido contrapuesto al del círculo de Olivos.

Patricia Bullrich, en debate del Senado. Debe negociar para avanzar con proyectos del Gobierno

Como sea, finalmente Adorni extendió su juego hasta llegar al arranque del Mundial. Resulta al menos reducida la mirada sobre los fenómenos sociales. Acaba de ocurrir, en la vereda K, con algunas lecturas sobre la multitudinaria despedida al Indio Solari. Ahora, en versión libertaria, con la expectativa mundialista. Vale recordarlo: las últimas dos estrellas de la Selección -junio del 86, en México, y diciembre del 2022, en Qatar- no resultaron capital político para nadie. La primera, la del 78, se dio en la etapa negra y trágica de la dictadura, y es otra historia.

A la par de la nueva entrega que acaba de sumar la serie de Adorni, el Gobierno volvió sobre la línea que busca mostrar “manejo de la agenda”. El impulso, repetido, es alterado y hasta frenado por las internas, que a la disputa entre Karina Milei y Santiago Caputo agrega de manera creciente la tensión entre Olivos y Patricia Bullrich.

Precisamente en el Senado se acumula buena parte de los proyectos del oficialismo. Y allí, además de distender el frente doméstico, el bloque que conduce Bullrich debe recrear negociaciones con socios y aliados. También, evitar cortocircuitos con decisiones de Karina Milei, a veces expresadas en órdenes por canales directos a sus incondicionales. Las últimas conversaciones con jefes de bloques cercanos concluyeron en la postergación de la sesión de esta semana para el jueves que viene.

El tema central sería la iniciativa sobre propiedad privada, que volvió a comisión al final de la jornada de la aprobación de más de setenta pliegos de jueces, entre ellos el de María Verónica Michelli. Ese dato, que sacudió el tablero del oficialismo, relegó la información sobre el referido proyecto, que sería retocado para garantizar su aprobación. Más complicada sigue la reforma electoral, con eje en el futuro de las PASO. La lista incluye además la ley hojarasca y el recorte de subsidios al gas en zonas frías, entre otros temas.

Diputados, en tanto, tiene como tarea para el bloque violeta dos proyectos muy difundidos por el Gobierno: el llamado súper RIGI y el texto para regular el lobby. En el primer caso, se especulaba con un tránsito más o menos rápido, con debate -repetido- sobre las amplias facilidades fiscales para grandes inversiones. Para sorpresa de algunos, lo que se va perfilando es una polémica sustancial sobre la otra iniciativa.

Este miércoles, en plenario de comisiones parta tratar el proyecto sobre lobby, y en los días previos, surgieron fuertes cuestionamientos de organizaciones muy variadas: cámaras empresariales, organizaciones de abogados, entidades de derechos humanos y otros foros civiles. Apuntan en especial a la equiparación de actividades de lobby sectorial -económico- con gestiones de otra naturaleza, más cargas administrativas y -lo más grave- un intento de “vigilancia” social. Hubo incluso advertencias sobre la judicialización del tema -por razones constitucionales- si el texto no es modificado.

Por supuesto, aún en etapa mundialista, el Gobierno sigue mirando los datos económicos. Espera este jueves una baja en el IPC de mayo. Pero nada es monocolor. Los últimos informes sobre industria manufacturera y construcción, correspondientes a abril, fueron negativos: en los dos casos, una caída del 2,8% en el registro interanual. En la agenda del INDEC, el penúltimo día del mes anota la difusión sobre el Estimador Mensual de Actividad Económica. Hay inquietud sobre ese número. Para entonces, ya habrá quedado atrás la fase de grupos en el Mundial.