
Marcelo Bielsa tomó una medida poco especial en la preparación mundialista: la selección de Uruguay incorporó a Laniyan Neves, fisioterapeuta del Flamengo, al cuerpo de trabajo que rodea a Giorgian De Arrascaeta, el mediocampista que llega al torneo con dos lesiones encadenadas y cuya presencia el combinado celeste confirmó, pero se presume que recién estará disponible a partir de los 16avos de final.
La decisión se produjo tras confirmarse que De Arrascaeta sufrió una lesión muscular en el gemelo durante un entrenamiento, semanas después de haber padecido una fractura de clavícula en abril. Aunque la Asociación Uruguaya de Fútbol aclaró que la dolencia “no imposibilita su participación en el Mundial”, el cuerpo técnico actuó de inmediato para acelerar su recuperación, dado la importancia del futbolista en las aspiraciones ofensivas del equipo.
Fue el propio De Arrascaeta quien lideró las gestiones ante la federación y ante el club brasileño para que Neves viajara con la delegación charrúa. El especialista es el terapeuta de su entera confianza y ya conoce el entorno de la Celeste: previamente había acompañado al también jugador del Flamengo Nicolás de la Cruz durante su paso por la selección uruguaya.
Neves tiene una trayectoria consolidada en el Mengao. Llegó al club como pasante, fue promovido al plantel principal en 2020 y, tras una breve salida el año pasado, regresó a pedido expreso de los futbolistas. Flamengo autorizó su liberación temporal sin reparos, consciente del peso que tiene la participación de su figura en el torneo.
La institución de Río de Janeiro celebró la convocatoria del especialista con una publicación que reflejó el orgullo institucional: “Con la convocatoria de Laniyan, Flamengo pasa a tener once profesionales involucrados directamente con selecciones nacionales durante el Mundial”, señalaron desde el club, que recibió la noticia con la misma efusividad con que celebraría el fichaje de un futbolista.
La situación de De Arrascaeta representa uno de los mayores interrogantes de Uruguay de cara al torneo. El mediocampista, de 32 años, atravesó un semestre accidentado que lo puso al límite de la convocatoria, y Bielsa, pese a todo, decidió incluirlo en la lista con la esperanza de que el tiempo y el trabajo médico le permitan llegar en condiciones.

El mediocampista venía trabajando de forma diferenciada —sin contacto ni oposición— para completar su puesta a punto tras la fractura de clavícula que sufrió en abril. Esa lesión previa ocurrió a los 17 minutos del partido entre Flamengo y Estudiantes en Buenos Aires por la Copa Libertadores: el volante cayó sobre su hombro derecho y debió ser trasladado a un hospital de La Plata. El club brasileño lo operó al día siguiente y lo liberó para que continuara la recuperación con el cuerpo médico de la selección, con miras a su tercer Mundial, tras Rusia 2018 y Qatar 2022.
La importancia del jugador dentro del esquema de Bielsa no admite dudas. “Si usted forma un mediocampo con tres volantes de contención o con un volante de contención y volantes mixtos y no incluye la fantasía de Giorgian de Arrascaeta, los nombres propios son decisivos”, subrayó el entrenador al ser consultado sobre la construcción de su once.
Uruguay debuta el 15 de junio ante Arabia Saudita en el estadio de Miami. Luego enfrentará a Cabo Verde el 21 de junio y cerrará la fase de grupos el 26 de junio ante España en Guadalajara.


