
El canciller Pablo Quirno anunció ayer que la Argentina presentará formalmente su adhesión al Tratado Transpacífico este miércoles, en el marco de la Reunión Ministerial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en París. La decisión implica sumarse a un bloque de 12 países que representa el 13% del PBI mundial y fue formalizada ante el ministro de Comercio de Nueva Zelanda, Todd McClay.
“Mañana vamos a entregar en París, al ministro de Comercio de Nueva Zelanda, nuestra adhesión al acuerdo de Transpacífico, que incluye 12 países muy importantes: Australia, Brunéi, Chile, Japón, Canadá, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam, que representan el 13% del PBI mundial“, afirmó Quirno en el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).
El Tratado Transpacífico (CPTPP) busca reducir aranceles, facilitar inversiones y establecer reglas comunes en comercio, servicios, propiedad intelectual, medio ambiente y normas laborales. Para Argentina, la adhesión implicaría acceso preferencial a mercados de Asia, Oceanía y América del Norte.

Desde Cancillería, y ante la consulta de Infobae, señalaron que el acuerdo implica ingresar a “uno de los procesos de integración económica más amplios, modernos y relevantes a nivel global, tanto por su alcance como por su dinamismo y sus reglas y estándares internacionales de última generación. Está integrado por doce economías: Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam. El bloque representa un PIB nominal agregado de USD 12,2 billones (aproximadamente 13 % del PIB mundial) y cerca del 15 % del comercio mundial de bienes”.
“La adhesión al CPTPP permitirá a la Argentina integrarse a un mercado de 514 millones de personas (6,4 % de la población mundial). El comercio actual con los países del CPTPP ya es significativo: en 2025, las exportaciones argentinas al bloque alcanzaron USD 16.329 millones, con un superávit de USD 8.930 millones, lo que evidencia el potencial de profundizar estos lazos”, detallaron.
El anuncio llega en un contexto de aceleración de la apertura comercial. En paralelo al anuncio del gobierno libertario, el Mercosur, como recopiló este medio el pasado domingo, viene de cerrar una nueva ronda de negociaciones para un acuerdo de libre comercio con Canadá, que podría concretarse entre septiembre y octubre. El acuerdo abriría un mercado de 41 millones de personas y permitiría que el 80% de las exportaciones industriales ingresen con arancel cero. Argentina busca cuotas para productos como queso, leche en polvo, miel, carnes y granos.
En paralelo, el tratado con Singapur ya fue aprobado en el Senado y, una vez ratificado, permitirá el ingreso del 100% de las exportaciones argentinas con arancel cero. Además, el gobierno japonés anunciará pronto el inicio de negociaciones de un acuerdo económico con el Mercosur, con la industria automotriz y la demanda de litio argentino como motores clave.
Otros dos acuerdos ya están en vigor: el tratado entre Mercosur y Unión Europea (UE) —que elimina aranceles para el 92% de las exportaciones del bloque— y el acuerdo bilateral con Estados Unidos, que aguarda ratificación final parlamentaria. En paralelo, pero por afuera del convenio, el gobierno de Donald Trump amplió la cuota de carne vacuna argentina con arancel cero a 100.000 toneladas.
A su vez, el acuerdo Mercosur–Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), firmado en septiembre de 2025 con Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, aguarda aprobación parlamentaria. Las tratativas con los Emiratos Árabes Unidos acumulan cuatro rondas. Las negociaciones con Vietnam —lanzadas el 20 de diciembre de 2025— y con El Salvador aún no tienen fecha para sus primeras rondas formales. En el plano regional, el bloque mantiene acuerdos vigentes con Chile, Bolivia, Colombia, Perú, la Comunidad Andina, Cuba, Israel, Egipto, India, la Unión Aduanera de África del Sur (SACU)y Panamá.
Ayer, en su primera intervención ante la OCDE, Quirno defendió el giro aperturista de la gestión de Javier Milei. “Argentina durante años vivió en una economía cerrada, mirándose el ombligo, donde los productores estaban protegidos con pocos productos y caros”, señaló. El canciller remarcó que el país “tiene todas las aptitudes para poder competir en el mundo” y vinculó la inserción internacional a la estabilidad macroeconómica y las reformas de déficit fiscal y desregulación.
La agenda del canciller en París incluye reuniones bilaterales con funcionarios de Israel, Suiza, Singapur, Corea del Sur, Finlandia y Canadá. La cita con el ministro de Economía de Israel, Nir Barkat, tendrá lugar en un contexto global marcado por la escalada bélica en Oriente Medio, con operaciones militares en Gaza y Líbano y negociaciones de paz impulsadas por Trump en la región.
Para mañana, jueves, Quirno tiene previsto reunirse con Alexandre de Rothschild, CEO del Banco Rothschild, y con el CEO de Veolia. El viernes, antes de regresar a Argentina, mantendrá un encuentro con el presidente de Exploración y Upstream y CEO para las Américas de TOTAL.



