Cómo quedó el límite presupuestario de la Fórmula 1 (REUTERS/Issei Kato)

El límite de presupuesto que se impuso en la temporada 2021 de la Fórmula 1 marcó un punto de inflexión en la categoría. Dicho tope de gasto para las escuderías impuso una mayor equidad entre los equipos y aumentó la competitividad entre los participantes, además de que equilibró los recursos de los teams e igualó las condiciones en el aspecto de contratar a los mejores profesionales, adquirir la mejor tecnología y construir las mejores instalaciones.

La F1 realizó un informe en las últimas horas en el que hizo hincapié en las modificaciones del límite de presupuesto para la temporada 2026. El aspecto más importante es el aumento de 135 millones de dólares de tope hasta los 215 millones. Además, se obliga a que los gastos asociados a proyectos centrados a la competición sean asignados íntegramente al presupuesto de la categoría, lo que refuerza la trazabilidad de los recursos y su impacto en el rendimiento en pista.

Por su parte, el nuevo esquema elimina el límite individual para gastos de capital y, en cambio, incluye dichos montos en el cálculo general. “Los costes de salud y seguridad se han añadido como exclusión en el reglamento, al igual que los costes de catering en las fábricas de los equipos y en las carreras. Los equipos pueden transferir hasta 2 millones de dólares del límite no gastado al año siguiente, y existe un mecanismo para una asignación cuando el personal trabaja en jurisdicciones con altos costos, como Suiza, donde tiene su sede Audi”, explicó la F1 en su página web en un artículo que lleva la firma de su corresponsal Lawrence Barreto.

Red Bull fue investigado en 2022 por un posible exceso del límite en 2021 (Mandatory Credit: Jerome Miron-USA TODAY Sports)

El límite presupuestario, instituido oficialmente en 2021, nació como respuesta al desigual escenario previo, cuando los conjuntos de mayores recursos inclinaban la balanza al poder contratar a los mejores ingenieros y acceder a tecnologías avanzadas. Su objetivo es nivelar el terreno de juego, de modo que el talento y la innovación prevalezcan sobre la inversión pura.

Cubren así todos los gastos relacionados con el desarrollo, manufactura y mejora de los monoplazas, pero dejan fuera rubros como sueldos de los pilotos, honorarios de los tres empleados mejor pagados —usualmente el director del equipo y el director técnico—, así como gastos legales, de recursos humanos, financieros, marketing e iniciativas de sostenibilidad. En 2021, Red Bull quedó envuelto en una polémica por un posible exceso del límite.

El escenario del gasto controlado se extiende al apartado técnico más crítico: la unidad de potencia. En 2023, tras el éxito de la contención del gasto centrado en los chasis, se introdujo un tope específico para el motor, fijado en 95 millones de dólares más inflación anual para los años 2023, 2024 y 2025. Los nuevos fabricantes tuvieron derecho a invertir montos adicionales —10 millones en 2023 y 2024; 5 millones en 2025— para compensar su falta de desarrollo previo.

La llegada de 2026 marcó una transformación similar también en este apartado. El tope previsto de 130 millones más inflación se eleva finalmente a 190 millones para igualar los mayores costos asociados al desarrollo y soporte de las nuevas unidades. Honda decidió regresar formalmente a la competición de la mano de Aston Martin, aunque su progreso en las primeras carreras fue desolador.

Audi, Cadillac, Honda y Ford fueron marcas que ingresaron al campeonato 2026 gracias a las nuevas unidades de potencia y fueron beneficiadas con el límite presupuestiario (REUTERS/Issei Kato)

Marcas como Ford —en asociación con Red Bull Powertrains— y Audi también se sumaron, motivadas por las nuevas reglas y una estricta división 50-50 entre energía eléctrica y gasolina. Se confirmó además la intención de General Motors de incorporarse en 2029 con Cadillac.

Para cada nuevo fabricante, la inversión máxima permitida durante los tres años previos a su ingreso aumenta de 95 millones a 148,5 millones de dólares, lo que tiene por misión facilitar el desarrollo competitivo desde cero.

Como complemento a estos límites, se implementan sistemas de compensación técnica y financiera para las marcas cuyo rendimiento se sitúe por debajo de los líderes, especialmente en casos donde el motor ya fue homologado y su desarrollo bloqueado. El mecanismo denominado “ADUO” —Oportunidades Adicionales de Desarrollo y Actualización— permite elevar el gasto por encima del tope a fin de resolver déficits de fiabilidad o rendimiento, siempre que se cumplan los umbrales reglamentarios establecidos.

Más allá de que la nueva normativa permitió el ingreso de nuevas empresas, está quedó en el centro de la polémica por el enorme malestar que generó en los pilotos y los aficionados. Antes de que se reanude el campeonato con el Gran Premio de Miami a principios de mayo, la FIA está evaluando realizar modificaciones en el reglamento.