Una decisión arbitral controvertida dejó perplejo al público en el Miami Open, cuando el argentino Thiago Tirante (81º ATP) vivió una escena insólita durante el tie-break que definía el segundo set frente al francés Valentin Royer (69º). El partido, que se desarrollaba con máxima tensión por el pase a segunda ronda, se vio súbitamente detenido por la intervención del umpire ante un inusual movimiento de una alcanzapelotas.
El momento clave tuvo lugar cuando el marcador señalaba 7-7 en el tie-break. Tirante, quien había ingresado al cuadro principal como lucky loser y buscaba avanzar en el torneo, se lanzó a la red para responder de revés paralelo. En ese instante, una de las alcanzapelotas, pensando que el punto había finalizado, se desplazó en el costado de la cancha. El umpire, al notar la situación, interrumpió la jugada y ordenó repetir el punto, lo que provocó desconcierto en ambos jugadores.
Luego de este episodio, poco frecuente en el circuito profesional, el argentino mantuvo la compostura y siguió batallando en un partido que se extendió por más de tres horas. Tras salvar cinco set points y disponer de una oportunidad para cerrar el segundo parcial, fue finalmente Royer quien se llevó ese set y forzó la definición en un tercer capítulo. La paridad y los cambios de ánimo fueron una constante, con un clima tropical que también aportó su cuota de incertidumbre debido a una larga pausa por lluvia.
La escena protagonizada por Tirante no es la primera de este tipo en torneos de alto nivel. En el US Open del año anterior, durante un partido entre Daniil Medvedev y Benjamin Bonzi, la irrupción de un fotógrafo en pleno servicio derivó también en la repetición de un punto, aunque aquel caso terminó con abucheos del público hacia el juez de silla.
En cuanto al desarrollo del enfrentamiento, Tirante supo aprovechar su ingreso como lucky loser y mostró fortaleza mental para imponerse por 7-5, 6-7 (9) y 7-6 (5). El platense, alentado por la hinchada, sobrevivió a una verdadera batalla tenística que incluyó largas secuencias de match-points salvados por ambos lados. La victoria le aseguró el pase a la segunda ronda y un próximo cruce ante su compatriota Francisco Cerúndolo (19º).
El desenlace del partido, con la celebración de Tirante exhausto y tendido sobre el suelo tras el último error de Royer, fue el epílogo de una jornada donde la tensión y la incertidumbre dominaron de principio a fin. El episodio del tie-break quedó como uno de los momentos más polémicos de la primera ronda. Mientras tanto, el argentino acumula experiencia en torneos de la categoría Masters 1000 y se prepara para el reto de enfrentar a Cerúndolo, con el recuerdo fresco de una noche en Miami que lo obligó a superar tanto a su rival como a las circunstancias fuera de su control.



