
La semana pasada, cuando el PRO anunció una reestructuración interna, el diputado Fernando De Andreis, mano derecha del ex presidente Mauricio Macri y nuevo secretario general del partido, describió la realidad de una fuerza que en un pasado no tan lejano gobernó al mismo tiempo la Nación, la provincia de Buenos Aires y CABA. “La voz del PRO, muchas veces apegada a fórmulas que fueron eficaces, suena como la voz de alguien desactualizado”, planteó.
Esa radiografía representa el inicio de un año con varios desafíos por delante. Quizá, el más importante, será cómo sobrevivir a la expansión libertaria, que amenaza con llevarse puesto todo por delante. Pero también cómo responder a un diagnóstico que, por ejemplo, realizó un dirigente histórico como Federico Pinedo.
“Yo creo que el PRO necesita lo que necesita cualquier proyecto político, que son objetivos claros, porque eso es lo que fija la estrategia. Y un liderazgo que convoque y represente al pueblo para lograr eso. Yo creo que no están claras ninguna de las dos cosas. Yo no tengo claro cuáles son los objetivos claros y el liderazgo para llevarlos a la práctica. Hay mucho solapamiento de objetivos del PRO con los objetivos del presidente Milei, y por eso hay mucha gente del PRO que trabaja para que le vaya bien al gobierno», aseguró el exsenador, hoy designado sherpa del Gobierno ante el G20, en una entrevista con Infobae.

En ese contexto, la estructura del PRO se cierra sobre sí misma en el nuevo rol de De Andreis. Es un esquema “amarillo puro”. “El rol será el de articular entre la conducción nacional y cada una de las provincias, ordenar y ver qué necesita cada distrito, y contener bastante a los dirigentes que ya están y tratar de que el partido crezca en base a nuevas caras, nuevos líderes», señaló un importante dirigente amarillo ante la consulta de este medio. Una tarea similar tendrá el exsenador entrerriano Alfredo De Angeli.
Hay un temor real a más fugas, al proceso de diáspora que comenzó el año pasado hacia LLA o hacia Provincias Unidas. Por eso la relación con el gobierno libertario, y con sus principales armadores y terminales políticas, nunca transita la ruta de la tranquilidad y la confianza. El Congreso nacional y la provincia de Buenos Aires, y sus interlocutores Cristian Ritondo y Sebastián Pareja, son buenos ejemplos que dan cuenta de esta relación espinosa.
Tanto en el PRO como en LLA reconocen que la situación es “distante, fría”. “Son un partido que está en retracción, priorizan no irse al descenso antes que una construcción política a largo plazo porque saben que La Libertad Avanza va a tratar de buscar gente propia antes que hacer algo con ellos de cara a lo que viene. ¿Qué tienen para negociar en la provincia de Buenos Aires más allá de un par de intendencias? Porque ahora la Libertad Avanza tiene muchísimos más concejales que el PRO en la provincia de Buenos Aires”, remarcó un importante operador libertario bonaerense.

Del lado del PRO, y consultados por este medio, aseguran que “el 90% de los que se querían ir ya se fueron y el que sigue es porque realmente quiere”. Esa tensión se traslada al Congreso y todavía sigue el malestar en el bloque amarillo en Diputados, y en Ritondo, por la definición de las autoridades en la Auditoría General de la Nación (AGN). “Fue directamente una acción contra el reglamento y la Constitución. Y políticamente, una enorme decepción. Del kirchnerismo no esperamos nada, pero del oficialismo sí esperábamos algo distinto”, recordó un dirigente macrista que conoce al detalle el trabajo parlamentario.
En la cámara baja, la discusión por el DNU que modificó la estructura de la SIDE será un escenario de prueba. El Gobierno envió la semana pasada el texto al Congreso. “A priori, estamos más a favor que en contra. Todavía no hay una postura final porque no hubo oficialización de los protocolos. Si esos protocolos siguen nuestros criterios, acompañamos”, señalaron desde el PRO a Infobae. LLA, sin embargo, se esperanza con blindar el DNU en el Senado y cree contar con los votos necesarios.
En la ciudad de Buenos Aires, sin embargo, hay una relativa calma. Jorge Macri y Pilar Ramírez, una de las referentes libertarias en el distrito, acercaron posiciones en el último tiempo, algo que se debería trasladar a la dinámica legislativa, donde el jefe de Gobierno porteño hizo una serie de movimientos internos para quedarse con lugares clave, como la Dirección de Prensa. Pero la política es dinámica, y la intención del mandatario de buscar su reelección podría volver a tensionar la relación por el proyecto 2027. En el PRO no descartan competir en unas PASO.
¿Y Mauricio Macri?
Mauricio Macri transita un momento incómodo. Por lo bajo, varios dirigentes de peso cuestionan su conducción “ambigua”, sobre todo con relación a LLA en el 2025. Otros, como Pinedo, hicieron el planteo público de “falta de liderazgo” y de “objetivos”.
El expresidente, mientras tanto, sigue con atención las noticias judiciales sobre las autoridades de la AFA y prepara su reaparición pública en Argentina luego de dar una clase en la Bologna Business School, en Italia, de algunas reuniones virtuales con la mesa chica del partido y de la confirmación de su separación de Juliana Awada.
Según supo Infobae, Macri confirmó su presencia en la edición 2026 del Foro PescAR, el encuentro nacional de la industria pesquera que se llevará a cabo el próximo 5 de marzo en Puerto Madryn, organizado por la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (CAFACH) y la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP).
Sin embargo, no son pocos los dirigentes que esperan la reunión oficial del consejo del PRO para conocer la hoja de ruta de este 2026. Aún no está definida la fecha, pero podría realizarse entre febrero o marzo.



